Doctor Russell A Barkley.
Estos problemas resultan inadecuados y excesivos para la edad del niño y no se deben a factores medioambientales.
Y aunque estas tres áreas o grupos de síntomas, tradicionalmente han servido para identificar a los niños, la ciencia ha demostrado que se trata de un problema más profundo que hace referencia al autocontrol.
¿Qué es el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?
Todas las causas reconocidas actualmente por la ciencia son biológicas. No existen pruebas de que actualmente el TDAH esté ocasionado por el entorno social y educativo: mala educación y centros escolares, exceso de televisión o divorcio.
Los científicos estamos interesados en el desarrollo neurológico y en la genética, es decir, en la herencia.
Del 25 al 35 por ciento de los casos se deben a lesiones menores del cerebro durante el embarazo y el desarrollo temprano en la primera infancia. El resto de los casos son debidos a factores genéticos, herencia familiar.
Aunque no tenemos una compresión precisa de las causas específicas, el área de investigación genética nos está dando pistas de qué es lo que funciona mal en el cerebro.
Hay 65 agentes químicos que actúan como transmisores cerebrales y nosotros hemos identificado dos como probables responsables del trastorno: dopamina y norepinefrina.
Precisamente, los medicamentos utilizados para tratar este trastorno actúan sobre estos agentes químicos aumentando su número.
En segundo lugar, hemos detectado que en las áreas del cerebro donde hemos detectado un menor tamaño en los niños con TDAH presentan grandes concentraciones de estos agentes.
Y, por último, los genes individuales que hemos descubierto que están asociados al trastorno son genes que regulan los dos agentes químicos citados.
Existen, por lo tanto, tres líneas de investigación que convergen en la misma conclusión y que hacen referencia a la relación de estos dos agentes químicos con el TDAH.
La mayoría de las personas creen que hay un aumento del número de casos, pero lo que hay es una mayor concienciación de la población sobre este problema, junto a más servicios y profesionales que realizan los diagnósticos. Esto ha ayudado a identificar más casos, pero eso no significa que haya más niños con TDHA. Lo que ocurre es que no estaban diagnosticados.
En cualquier caso, es posible que en algunos países haya aumentado, pero en otros puede haber disminuido. Por ejemplo, en zonas donde las mujeres fuman más puede haberse dado un pequeño incremento en el número de casos, porque el tabaquismo es un factor de riesgo. Pero puede ocurrir todo lo contrario en países donde se fomenta el abandono de este hábito tabáquico. Aquí puede haber una pequeña disminución del número de casos.
Gracias a la mejora de la atención médica, lo que antes eran lesiones cerebrales graves, ahora son pequeñas lesiones cerebrales que producen trastornos de conducta y problema de aprendizaje.
En Estados Unidos, sobre el 7,5 por ciento por ciento, en Japón, entre el 7 y el 8 por ciento, y en los países escandinavos, entre el 5 y el 7 por ciento.
En Italia y España se estima que oscila entre el 5 y el 8 por ciento.
Como se ve los países occidentales presentan un porcentaje similar y algo más bajo que los países en desarrollo. Así, en La India, Pakistán o Sudamérica tienen una prevalencia mayor debido a la mala nutrición y a una peor atención sanitaria.
El 98 por ciento de todos los casos se desarrollan antes de los 16 años. Pasada esa edad ya no suelen aparecer casos, salvo lo que se deben a lesiones o daños cerebrales en la adolescencia tardía o principio de la edad adulta.
También son comunes, aunque menos, los problemas de ansiedad y depresión: entre el 10 y el 30 por ciento.
por ciento abandonarán la escuela sin acabar la educación secundaria. Además, de entre el 30 y el 40 por ciento de estos niños tendrán problemas con la policía durante la adolescencia; el 25 por ciento consumirá drogas y la mayoría tendrá problemas en relación con la conducción y más accidentes. Al empezar a trabajar tendrán menos capacidades profesionales y su puesto de trabajo será de un nivel más bajos. Serán despedidos de su trabajo tres veces más que el resto de la población.
Esta es la razón por la que es tan importante el trabajo desarrollado por las asociaciones de padres, de las fundaciones y la colaboración con las escuelas. Es esencial proporcionar información a las familias, más que el tratamiento médico.
Sobre esta base, el tratamiento más eficaz es el basado en la educación de los niños.
Entre el 70 y el 80 por ciento de estos niños deberán tomar medicación en algún momento de su desarrollo.
El siguiente paso es trabajar con las escuelas para adaptar los planes de estudio, para concienciar a los profesores, que han de saber cómo tratarles. El objetivo es evitar el fracaso escolar.
Los cambios en la escuela son muy importantes para el éxito a largo plazo de esos niños.
También es muy recomendable que las familias realicen a un método de educación formal de los padres, es la mejor manera de gestionar adecuadamente la conducta derivada de este trastorno en los hogares.

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